Las playas de España que merece la pena visitar en invierno

Orilla Playa

El turismo en invierno tiene sus pros y sus contras. A pesar de contar con temperaturas mucho más frescas que en temporada estival, podemos encontrar mejores precios y librarnos de las masificaciones turísticas del verano, lo cual puede ser el argumento perfecto para viajar en los primeros meses del año y poder recorrer preciosas playas que admirar en plenitud en temporada baja, aunque sea a costa de rechazar en algunos casos a la posibilidad de bañarnos en sus aguas. Vamos a repasar algunos de los mejores destinos de playa para viajar en invierno.

Playas en las Canarias

El archipiélago canario es uno de los mejores destinos para viajar durante el invierno peninsular, pues podemos subir unos cuantos grados al termómetro según aterricemos en cualquiera de sus islas. Por ello, vamos a comenzar este repaso a las mejores playas que visitar en invierno con una mezcla de belleza y, por qué no, opciones de baño. En Fuerteventura está la llamada Playa del Cofete, una playa situada en el corazón del Parque Natural de Jandía. Es literalmente una playa donde perderte durante horas, pues cuenta con más de 14 kilómetros de extensión en los que divisar montañas de 800 metros a poca distancia. Es el sueño de aquellos que no saben qué responder a la clásica pregunta de '¿playa o montaña?'.

Ubicada junto a junto a la impresionante Reserva Natural Especial de las Dunas de Maspalomas, la Playa del Inglés, en Gran Canaria, es otra de las playas del archipiélago canario que merece la pena y visitar y también tiene su aquel en invierno. Durante sus más de tres kilómetros de longitud podrás disfrutar de su mezcla de arena dorada y aguas cristalinas. Es una de las playas más concurridas y famosas de la isla y no nos extraña, puesto que es un paraíso natural de lo más polivalente. En la zona norte, la más ancha, hay grandes extensiones de arena bien resguardadas para un turismo más familiar donde los más pequeños jueguen a sus anchas con varias posibilidades de ocio y entretenimiento. A su vez, en el extremo sur se acorta la playa y se vuelve más tranquila y solitaria, por lo que también es paraíso de surfistas e incluso tiene su zona nudista si así lo quieres.

Playas en el norte

Aunque al viajar en dirección norte vamos a dejar el calor canario al lado, podemos encontrarnos otro tipo de paisajes y experiencias que nos aporte una playa en invierno. Un destino que tienes que marcar sí o sí en tu mapa es la Playa de Las Catedrales, en Lugo. Esta playa gallega, si la encuentras con la marea baja, se convierte en un paseo entre impresionantes acantilados con forma de arcos. Teniendo en cuenta que en verano se masifica en busca de la foto perfecta, puede que te merezca la pena una temperatura más fresca para visitar este paraíso instagrameable en paz y armonía. Con razón fue la mejor valorada de España.

La Playa de Poo, en el concejo de Llanes, Asturias, forma parte del Paisaje Protegido de la Costa Oriental del Principado. Tiene la peculiaridad de contar con con forma de embudo, algo que ya de por sí se sale de la norma. Esto da lugar a dos experiencias muy diferentes dependiendo del estado de la marea. Cuando sube, el mar entra por la montaña y permite contemplar su belleza con escasa profundidad. En cambio, cuando baja podemos tener una gran superficie de arena mojada que es perfecta para pasear o para que las familias jueguen. Todo ello con unas impresionantes vistas de las verdes montañas asturianas con los Picos de Europa al fondo.

Si has llegado hasta aquí, también deberías visitar en el concejo de Llanes -a pocos kilómetros de distancia- la Playa de Gulpiyuri, considerada la playa más pequeña del mundo, apenas unos cuarenta metros de longitud, debido a que queda cerrada al mar por un acantilado y solamente entra un poco de agua que se filtra. Esto da lugar a toda una rareza de playa de interior sin salida directa al mar.

Playas mediterráneas

La Playa de los Genoveses, en Níjar, Almería, es otra de las playas que siempre se recomienda visitar desde Turismo de España. Forma parte del Parque Natural de Cabo de Gata y cuenta con más de un kilómetro de longitud en el que caminar entre el mar y las dunas mientras descubres la flora autóctona, como chumberas o los agaves de alto pitaco. La temperatura, incluso en invierno, suele ser bastante agradable. A poca distancia, unos 5 kilómetros, tienes otra maravilla del Cabo de Gata, la Playa de Mónsul. En este caso, vas a encontrar una experiencia completamente distinta a Genoveses. Aquí tendremos 400 metros de extensión con dunas que se mezclan en este caso con roca negra de origen volcánico entre la que destaca la conocida como Peineta de Mónsul una enorme roca que no puedes dejar sin fotografiar.

Uno de los destinos recomendados en invierno porque la belleza natural sigue siendo la misma, pero te ahorras la masificación veraniega es Cala Tortuga, en Menorca. Está situada a 17 kilómetros de Mahón y a lo largo de sus 200 metros de longitud podrás disfrutar de una playa virgen con una mezcla de arena y grava en la que podrás descansar y disfrutar de las vistas de aguas limpias y cristalinas de un color azul intenso. El nombre viene de otro de los atractivos para visitarla, en la parte trasera se encuentra una laguna en la que habitan tortugas y el espacio entre esta y el mar está repleto de vegetación y dunas que hacen de Cala Tortuga un auténtico oasis en el que perderte durante horas.

Otra cala preciosa que recomendamos visitar en invierno si la disponibilidad y el clima lo permiten es Cala el Golfet, en Calella d'en Palafrugell, Girona. Con una longitud de unos 75 metros, se trata de un precioso entorno natural en el que se mezcla arena gruesa, rocas, vegetación y acantilados. Todo ello da lugar a un remanso de paz que en verano no suele serlo tanto. Además de volver frotándote los ojos por su belleza natural, puedes aprovechar la visita para tomar parte en La Garoinada de Palafrugell, una campaña gastronómica que se celebra en pleno invierno entre los meses de enero y hasta el mes de marzo y probar la garoina o erizo de mar, uno de los productos más apreciados de la Costa Brava.