La Dirección General de Tráfico (DGT) es la encargada de velar por nuestra seguridad cuando estamos en carretera, tratando de mejorar en la medida de lo posible la seguridad vial. Uno de los aspectos clave de ello es concienciarnos en el uso correcto de los intermitentes de nuestros vehículos. La DGT, a través de los agentes de tráfico y demás medios a su disposición, impone multas a los conductores que no utilicen adecuadamente los intermitentes en situaciones obligatorias, con el objetivo de reducir accidentes y garantizar un tráfico más ordenado.
Y es que los intermitentes, también conocidos como direccionales o señales de giro, son fundamentales para la comunicación entre conductores y con los peatones. Indican las intenciones del conductor al cambiar de carril, dirección, realizar adelantamientos, incorporaciones, paradas, estacionamientos y salidas en rotondas. Un uso adecuado de los intermitentes es esencial para prevenir todo tipo de colisiones y mantener un flujo ordenado en las vías.
La DGT establece multas de hasta 200 euros para los conductores que no utilicen correctamente los intermitentes en situaciones donde su uso es obligatorio. Además, en situaciones en las que los intermitentes no se encienden en el momento correcto, la sanción puede llegar a ser de 80 euros. En ambos casos existe la posibilidad de reducir el importe de la multa a la mitad si pagamos antes de 20 días tras la recepción de la notificación de sanción.
El uso correcto de los intermitentes es crucial para la seguridad vial. Aquí recopilamos algunos ejemplos y directrices sobre cuándo es obligatorio su uso:
En general, el uso de los intermitentes es un aspecto complejo de la conducción, y son muchos los conductores que no realizan un uso correcto de ellos durante su tiempo al volante. Por ello es importante concienciarse del uso correcto de los mismos, tanto para evitar sustos, como para facilitar la vida a otros conductores o evitar incómodas multas.
El primer paso para ello viene de conocer bien el reglamento de tráfico, tratando de comprender las normativas para así evitar infracciones. Esto se ve claramente en las rotondas, donde lo habitual suele ser no dar un buen uso a los carriles, ni tampoco a los intermitentes. Con algo más de atención al código de circulación se podrían evitar estos problemas y ayudar a que el tráfico fuera más fluido.
En cuanto al uso de los intermitentes, lo más indicado es acostumbrarse a usarlos en todas las maniobras, aunque no haya otros vehículos o peatones cerca, activándolos con suficiente antelación antes de cada maniobra y dejando clara nuestras intenciones. De esta manera incorporaremos a nuestra conducción de manera inconsciente el uso de los intermitentes, y nos salvaremos del peligro de recibir una sanción por un uso inapropiado de los mismos.