Vergüenza, indignación y estupor en Argentina por el episodio de violencia vivido durante un partido de Tercera Regional entre el Club Deportivo Universitario y el Deportivo Garmense en el marco de la Liga de Tres Arroyos, –ciudad al sur de la provincia de Buenos Aires–, donde uno de los jugadores que disputaba el partido repentinamente se lanzó contra una árbitra que acababa de pitar una falta. A la carrera, y con una gran agresividad, le propinó un puñetazo por la espalda, dejando una imagen lamentable que vuelve a empañar el mundo del fútbol, como sucediese hace apenas un mes y medio cuando también un árbitro, durante un partido amateur, fue golpeado hasta morir por las heridas que le propinaron durante un encuentro en un acto “monstruoso”.
En este caso, el autor de la agresión ha sido identificado como Cristian Tirone, quien tras una tangana por una falta que derivó en diversas amonestaciones salió corriendo directo hacia la árbitra, Dalma Magali Cortadi, y le dio un puñetazo cuando no se lo esperaba y a la altura de la nuca.
Como se aprecia en las imágenes, pese a que otra linier y otro árbitro asistente intentaron evitar la agresión al percatarse en última instancia de lo que ya iba a ser inevitable, Tirone lanzó su golpe con tal fuerza que Magali salió despedida contra el césped, cayendo con la cara sobre el verde.
Tras ello, se produjo una nueva tangana, con varias personas intentando contener al futbolista, al tiempo en que los miembros de seguridad presentes en el campo de fútbol salieron para detenerle.
Después, como informa el medio argentino Clarin, Dalma Magali fue trasladad al hospital de Adolfo González Chaves, al que llegó con lesiones leves, víctima de la violencia y de la violencia de género.
Nunca antes, durante su trabajo vocacional como árbitra, había sufrido un episodio de este tipo, que tuvo lugar el pasado domingo y que no ha dudado en denunciar ante la policía.
Como consecuencia, Tirone fue detenido, mientras Magali, en declaraciones al diario argentino Olé, recalca que ha de pagar por lo que hizo. “Queremos que se haga justicia”, ha subrayado la argentina de 30 años, que ahora quiere unos instantes de calma para asimilar todo lo ocurrido.