La Nochebuena no es Nochebuena hasta que no llega él Papá Noel. Con su característico traje rojo y su inmensa barba blanca, hace días que emprendió su viaja desde Laponia para no faltar a su visita el día 24 de diciembre. Con su don de la ubicuidad se le ha podido ver en diferentes puntos de España.
Cómo vendrá es todo un misterio. En Barcelona ha sorprendido descendiendo vertiginosamente por la fachada de un edificio, junto a sus ayudantes y al son de música en directo. En un trineo, tirado por su inseparables renos, se ha presentado Papá Noel por las calles de Oviedo: "¡Ho, ho, ho, feliz Navidad!".
Hasta última hora ha estado recibiendo cartas en A Coruña. En Euskadi, el Olentzero y Mari Domingi son los encargados de escuchar los deseos de los más pequeños. Y en Cataluña, no dejan atrás sus tradiciones, ni al Tió de Nadal.
La ilusión y la magia de la Navidad no se pierden en ninguna parte del mundo. A otros países también ha llegado Papá Noel, con su inseparable Rodolfo. Se le ha visto en Jerusalén, montado en camello, en París, buceando en un acuario, o en Italia, descolgándose de una torre. Todo sea por regalar momentos de felicidad a las familias y, sobre todo, los niños.