Cuando el asesino a sangre fría es un menor: "Son perfectamente conscientes de lo que hacen"

España sigue consternada por el brutal asesinato de Belén, la educadora social de 35 años a la que tres menores presuntamente arrebataron la vida el pasado 9 de marzo en un piso tutelado de Badajoz. Los acusados, dos chicos de 14 y 15 años y una chica de 17, robaron el coche de la víctima después de matarla y trataron de huir hasta Mérida, donde fueron detenidos al día siguiente. Ahora se acusan entre ellos y algunos niegan su participación en los hechos.

Ante lo sucedido con la trabajadora de Castuera, surgen muchas preguntas. ¿Son los menores conscientes cuando cometen un crimen de este tipo? ¿Son determinantes los problemas mentales o la marginalidad? ¿Es normal que se culpen entre los jóvenes una vez son detenidos? La criminóloga Carmen Corazzini, autora del libro 'Personas, bestias' (RBA Libros), explica algunas claves en la web de Informativos Telecinco.

Los actos que los menores "llevan a cabo suelen ser fruto de un razocinio, de una elección racional"

Carmen Corazzini destaca que, en los crímenes, "todo depende del individuo, porque cada persona es un mundo, pero los adolescentes son plenamente conscientes de lo que hacen, porque saben diferenciar entre el bien y el mal". "Los actos que llevan a cabo suelen ser fruto de un razocinio, de una elección racional. Otra cosa es que tuviésemos casos de personas con enfermedades mentales, como un brote psicótico, pero los chavales de 15 años, pese a que sean más manipulables y tengan una inteligencia emocional todavía por moldearse, saben lo que hacen", precisa la experta.

Los menores de 14 y 15 años detenidos en Badajoz contaban con un amplio historial de antecedentes. Todos ellos debían estar vigilados por los incidentes que habían protagonizado. Pero hay que saber que el hecho de que los menores cometan delitos no va ligado de forma directa a que hayan convivido en un entorno problemático o padezcan alguna enfermedad mental.

"La delincuencia juvenil, a veces, simplemente, se da por la época vital en la que están los jóvenes. Hay casos, por supuesto, con dramas infantiles o, por ejemplo, con trastorno antisocial de la personalidad, pero no necesariamente. Creemos muchas veces que para cometer un crimen hace falta un trastorno o un problema mental que lo respalde, pero es que, lamentablemente, suele ser una elección racional".

"Las familias desestructuradas o ciertos grados de marginalidad pueden favorecer a que los chavales confundan entre el bien y el mal o que a lo mejor puedan intentar ganarse la vida de forma poco digna. Hay casos, por supuesto. Pero no necesariamente haber tenido una familia desestructurada o haber vivido en la marginalidad implica que te conviertas en un criminal o un delincuente", precisa Carmen Corazzini.

"El hecho de convertirse en delincuente depende de muchos factores"

En este punto, viene bien recordar la historia que narra la nueva serie de Netflix 'Adolescencia', en la que un menor es acusado del asesinato de una compañera de escuela. El chico niega cualquier implicación y recibe desde el primer momento el apoyo de su familia, que creen en su inocencia.

Sin embargo, las pruebas de la Policía acaban por cambiar su parecer y por desmontar su apariencia de persona dócil. Un claro ejemplo de que los menores son conscientes de sus actos, a pesar de que luego se puedan arrepentir y negar su implicación.

Carmen Corazzini considera que "el hecho de convertirse en delincuente depende de muchos factores". "Para cometer un crimen se necesita la mano de Poker. Y en la mano de Poker, cada carta es un determinante. Puede ser biológico, de herencia, situacional, ambiental, cosas que te han pasado en la vida, tus propios trastornos o no... Si tienes la mano entera, eres un asesino", precisa la experta.

Cabe destacar, eso sí, que cuando hay más de un sospechoso en un crimen, lo más normal es que se acusen los unos a los otros, según la experta. "Si hay un grupo de personas acusadas, generalmente se van a culpar los unos a los otros para descargar responsabilidad. Siempre será uno el que tomó la iniciativa y nunca será el propio. Porque buscarán descargar toda esa responsabilidad en otros. Pero ahí está la pericia de los investigadores para determinar si hubo un cabecilla. Y aunque lo hubiera, si todos han cometido el acto, todos tienen que ser culpados por ello y todos tienen que ser detenidos por ello", sentencia la autora de 'Personas, bestias'.

Suscríbete a las newsletters de Informativos Telecinco y te contamos las noticias en tu mail

Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y conoce toda la actualidad al momento