San Valentín 2025: ¿Quién es Cupido según la mitología?

Detalle, Venus y Marte con Cupido. D. Tintoretto, ca. 1595.

En el imaginario colectivo, la figura de Cupido aparece con fuerza cada 14 de febrero como ese emblemático arquero alado que, con sus flechas, enciende la llama del amor entre los mortales. Sin embargo, más allá de su representación popular en tarjetas y decoraciones de San Valentín, Cupido tiene a sus espaldas una rica y compleja historia en la mitología clásica que merece ser conocida.

En la mitología romana, Cupido es reconocido como el dios del deseo amoroso. Su nombre deriva del latín "cupido", que significa "deseo". Tradicionalmente, es considerado hijo de Venus, la diosa del amor y la belleza, y de Marte, el dios de la guerra. Esta dualidad parental simboliza la intersección entre la pasión y el conflicto, elementos a menudo presentes en las historias de amor. 

El equivalente griego de Cupido es Eros, quien en las primeras tradiciones helénicas era representado como un joven apuesto y vigoroso, personificando no solo el amor romántico, sino también la fuerza primordial de la atracción que une a los seres. Con el tiempo, especialmente durante el periodo helenístico, Eros comenzó a ser representado como un niño travieso y alado, imagen que los romanos adoptaron y que ha perdurado hasta nuestros días. 

Iconografía y símbolos asociados a Cupido

Ya hemos visto cómo se llega hasta la iconografía clásica de Cupido, que lo muestra como un niño desnudo y alado, armado con un arco y un carcaj lleno de flechas. Estas alas simbolizan la naturaleza voluble e inconstante del amor, mientras que las flechas representan su capacidad para herir y encender la pasión en los corazones de dioses y mortales por igual. 

Según la mitología, las flechas de Cupido tenían diferentes efectos dependiendo de su composición. Las flechas de oro con plumas de paloma provocaban un amor intenso y apasionado en quien era alcanzado por ellas. Por el contrario, las flechas de plomo con plumas de búho, causaban indiferencia o incluso aversión hacia la persona que se enamoraba del afectado. Esta dualidad en sus flechas subraya la naturaleza caprichosa y a menudo impredecible del amor. 

El mito de Cupido y Psique

Uno de los relatos más emblemáticos que involucra a Cupido es el mito de su amor por Psique, una historia que ha sido interpretada como una alegoría de la unión entre el amor (Cupido) y el alma humana (Psique, cuyo nombre en griego significa "alma").

Según la leyenda, Psique era una joven de belleza incomparable que despertó los celos de Venus. La diosa, envidiosa, ordenó a su hijo Cupido que hiciera que Psique se enamorara del hombre más vil y despreciable. Sin embargo, al verla, Cupido quedó profundamente enamorado de ella y decidió desobedecer las órdenes de su madre.

Cupido llevó a Psique a un palacio encantado donde la visitaba cada noche, pero bajo la condición de que ella nunca intentara ver su rostro. Impulsada por la curiosidad y persuadida por sus hermanas, Psique rompió esta promesa y, al encender una lámpara para contemplar a su amante, una gota de aceite caliente cayó sobre él, despertándolo y provocando su huida.

Arrepentida, Psique emprendió una serie de arduas pruebas impuestas por Venus para demostrar su amor y recuperar a Cupido. Finalmente, tras superar estos desafíos y con la intervención de Júpiter, se permitió la unión entre ambos, y Psique fue elevada al estatus de diosa. Este mito ha sido interpretado como una representación de las dificultades y pruebas que el alma debe superar para alcanzar la verdadera unión con el amor divino. 

El legado de Cupido en el arte y la cultura popular

Desde la antigüedad hasta nuestros días, Cupido ha sido una fuente de inspiración para artistas, escritores y creadores de todas las épocas. En la pintura renacentista, fue representado como un querubín que simboliza el amor puro, apareciendo en obras de artistas como Caravaggio y Rafael. En la literatura, su figura ha sido reinterpretada en poemas y narrativas que exploran la fuerza del deseo y sus consecuencias, como en las obras de Shakespeare.

En la cultura contemporánea, Cupido ha encontrado su lugar, además de en el imaginario colectivo, también en el cine, la música y otros medios de comunicación. Desde películas románticas que juegan con la idea de "ser alcanzado por la flecha de Cupido" hasta referencias humorísticas en series y canciones, este personaje sigue siendo un pilar del imaginario amoroso.

Así, la figura de Cupido, con su arco y flechas, nos recuerda la naturaleza impredecible y a menudo irracional del amor. Desde sus orígenes en la mitología clásica hasta su presencia en las celebraciones modernas, Cupido personifica el poder del deseo y la atracción que trasciende el tiempo y las culturas.

Al celebrar San Valentín, es pertinente recordar que, más allá de las tradiciones comerciales, esta festividad tiene raíces profundas en mitos que exploran las complejidades del amor y la conexión humana. Cupido, en su dualidad de provocar tanto la unión como el desamor, nos invita a reflexionar sobre la esencia del amor y su impacto en nuestras vidas.