El Gobierno de Castilla-La Mancha ha quitado la custodia de una bebé recién nacida a una madre de 19 años alegando el pasado de maltrato y abandono que sufrió la joven, que tiene una discapacidad leve. La Junta ignora al padre en la resolución al estar registrada como madre soltera. Ella y su pareja han presentado una denuncia.
La hija de Yumara Oliver, de 19 años de edad, y de Abdel Tahiri, de 32, nació el pasado 6 de diciembre en el Hospital Universitario de Toledo. Tenían todo preparado en casa para su llegada, pero tres días después una citación en la Delegación de Bienestar Social de Toledo nubló su alegría por el nacimiento de la pequeña. Hasta entonces, según denuncian, nadie de Servicios Sociales se había puesto en contacto con ellos ni les habían hecho un seguimiento.
En la Delegación de Bienestar Social de Toledo, una técnica de Menores les informó de que la niña iba a ser tutelada por la Administración en un régimen de acogida en familia ajena debido a que Yumara Oliver había sido víctima de “maltrato y abandono” y, por tanto, carecía de habilidades marentales.
A la mañana siguiente, les entregaron la resolución por escrito firmada por el delegado provincial de Bienestar Social, Maximiliano Muñoz Hernández, a la que ha tenido acceso el diario ‘El País’.
En ella, consta que existe un “peligro grave e inminente para la integridad física y/o moral de la menor” y alegan los motivos: “Historia previa de maltrato y abandono de menores en relación a Yumara Oliver Montoya; falta de habilidades y capacidades marentales debido al recorrido vital; red de apoyo inexistente para el cuidado de la menor que garanticen atención y protección adecuadas dentro de la unidad de convivencia, inestabilidad habitacional, económica y laboral que repercuten en la seguridad de la niña; relación de pareja asimétrica (por edad, por discapacidad y vulnerabilidad); y nula conciencia de problemas relacionados con salud mental y cómo pueden influir en la capacidad de cuidado y protección de la menor, carencia de intervención y seguimiento de los Servicios Sociales al no atender las indicaciones dadas en el hospital, alta vulnerabilidad de la niña debido a su corta edad”.
Ese mismo día, Abdel y Yumara se apresuraron para exponer su situación como “pareja estable” y plantear posibilidades para que no les separaran de su hija, pero cuando fueron al hospital ya habían establecido un régimen de visitas.
“Podrán verla una hora por la mañana y otra por la tarde, hasta que se la lleven”, les informaron. Algo que ocurrió al día siguiente, cuando técnicos de la Administración regional se llevaron a la niña del hospital para entregársela a la familia de acogida.
Desde entonces, solo han visto a su hija tres veces durante una hora. Han puesto una denuncia y el juzgado de instrucción número 1 de Toledo investiga el caso tras admitirla a trámite.
La defensa de Abdel argumenta que a los técnicos “les falta información”, que “en ningún momento se ha hecho ninguna valoración” ni seguimiento del joven, según el mismo medio.
En una reunión con la técnica el pasado 13 de enero, esta le emplazó a que su madre solicitase la tutela. Y, una semana después, fue citado para firmar un régimen de una visita al mes y el plan de seguimiento “para conocer y valorar la situación de la familia de origen, con entrevistas, visitas a domicilio y demás”.
La pareja firmó el documento con un “no conforme”, ya que consideran que este seguimiento se debería de haber hecho con la niña en su casa.
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