Todos tenemos un ex que encaja a la perfección con la definición de un psicópata, o al menos eso creemos. El cine y la literatura nos han metido en la cabeza un estereotipo bastante concreto sobre la psicopatía y como si fuésemos psicólogos sin título ni ética profesional, vamos diagnosticando a todas aquellas personas que nos han tratado mal. Exparejas, jefes, amigos tóxicos, políticos de ideología opuesta a la nuestra… ¡Todos son psicópatas!
A la hora de la verdad, la psicopatía es algo mucho más compleja de lo que pensamos. No basta con ser una persona fría o haber olvidado la empatía en casa antes de salir.
La psicopatía es un patrón de personalidad que se caracteriza por:
Lo que acabamos de ver es la definición de la psicopatía, pero esto no es una cuestión de blanco o negro. Hay personas con pequeños rasgos que pueden llevar una vida totalmente normal sin hacer daño a sus seres queridos. También hay personas (muchas desgraciadamente) que no tienen ningún atisbo de psicopatía, pero que actúan con violencia, cinismo o maldad en su día a día.
“Creo que estoy saliendo con un psicópata”, confesaba Raquel, una joven de 25 años preocupada por su relación. “Cuando lloro es como si no sintiese nada. Puedo estar teniendo un ataque de ansiedad brutal, pero él está pasmado. Al principio bromeaba diciéndole que tiene horchata en las venas, pero he ido notando más cosas y me he empezado a rayar”.
“Mentiras, insultos disfrazados de bromas, comentarios criticando a sus amigas…”, relata haciendo referencia a la conducta de su pareja. Todos estos pequeños detalles han hecho saltar sus alarmas. Sin embargo, para diagnosticar psicopatía es necesario acudir a un psicólogo que realizará las pruebas oportunas para salir de dudas.
En otras palabras, si tu pareja no quiere ponerse en manos profesionales, tus sospechas son n vano. Aun así, hay ciertas señales de alarma que pueden ayudarte a dar el paso de pedir ayuda o poner fin a la relación si te ves sobrepasado.
1. Te culpa a ti de sus errores volviéndose la víctima
Cuando te hace daño, no sabes muy bien cómo pero siempre es culpa tuya. Incluso si hay violencia de por medio, te convence de que has sido quien la que “ha provocado” o quien “le ha puesto de los nervios”.
Esta dinámica no sólo se produce contigo. También con amigos, familiares, compañeros de trabajo, antiguas parejas, etc. Te dirá que es porque todos se han aprovechado de él/ella porque “es demasiado buena gente”.
2. Minimiza lo que tú sientes
En una relación con un psicópata puedes llegar a pensar que tú eres demasiado sensible o emocional. ¡Ojo! No caigas en este error.
Para empezar, no es malo emocionarse. La ira, la tristeza, la alegría o los nervios cumplen una función y no debes sentirte culpable por sentir lo que sientes.
Por otro lado, cuando tu pareja no experimenta emociones, todo le parece “exagerado”.
3. A veces te hace luz de gas
La luz de gas consiste en convencerte de que cosas que has vivido y sufrido, en realidad son producto de tu imaginación.
Por ejemplo, te levanta la voz y después te dice que “eso lo has interpretado tú”. O tontea con otras personas claramente, pero te hace creer que la persona tóxica y celosa eres tú.
4. Sus relaciones son muy superficiales
Cuando analizas su vida social, te das cuenta de que no tiene amigos muy cercanos. Parece que cuando coge confianza con alguien, acaban fatal.
Como veíamos antes, él/ella te explicará esta falta de amigos aludiendo a traiciones y falta de lealtad. En la historia, siempre será el bueno o la buena y el resto villanos.
5. Actúa sin pensar
Si le dices algo que no le gusta, su primera reacción es atacar. ¿Cómo? Insultando, castigándote con su silencio, haciendo bromas dañinas, victimizándose…
Le cuesta autocontrolar su comportamiento. Esto también lo has notado en otras situaciones. Por ejemplo, le cuesta mucho rendir en el trabajo o en la universidad. Aunque tenga un examen, si le apetece salir de fiesta lo hará. Siempre hay otras actividades lúdicas que le importan más que sus obligaciones a largo plazo.
Si tu pareja encaja en esta descripción, debe ponerse en manos profesionales. Recuerda que tú no eres salvador de nadie y que no es tu responsabilidad gestionar los problemas psicológicos de tu novio o de tu novia. Tienes derecho a poner fin a la relación si no quiere dejarse ayudar por un psicólogo.