Detrás de la famosa creencia de que las zanahorias mejoran la vista se esconde una sorprendente historia de propaganda militar
"El limón ‘alcaliniza’ el cuerpo": la verdad científica de una creencia que tiene mucho de mito
Madrid¿Quién no ha escuchado de sus padres o abuelos que las zanahorias ayudan a ver mejor? Es algo que se ha repetido y creído desde siempre. Aunque el mensaje tiene una pequeña base científica, la realidad es más compleja. Comer zanahorias no va a hacer que una persona vea como un piloto de combate ni tampoco evitará que tenga que llevar gafas. Pero, ¿por qué este mito se hizo tan popular? La respuesta tiene que ver con una de las campañas de desinformación con más éxito de la Segunda Guerra Mundial.
La ciencia actual deja bastante claro qué hay de verdad y qué hay de exageración en esta historia. Las zanahorias contienen nutrientes importantes para la salud ocular, especialmente vitamina A y betacarotenos, pero eso no quiere decir que mejoren la visión de una persona sana de manera extraordinaria.
Las zanahorias sí que contienen vitamina A
El mito no apareció de la nada. Las zanahorias son ricas en betacaroteno, un pigmento vegetal que el cuerpo transforma en vitamina A. Esta vitamina sí que juega un papel esencial en la visión, especialmente en condiciones de poca luz. La retina necesita vitamina A para poder producir rodopsina, una molécula esencial para la visión nocturna. Cuando existe una deficiencia importante de esta vitamina, pueden aparecer problemas oculares como ceguera nocturna, sequedad ocular o daños graves en la córnea.
Por esto, en contextos de desnutrición severa o déficit nutricional, aumentar el consumo de vitamina A sí que puede mejorar la salud visual. El problema es que esta realidad científica acabó siendo una afirmación mucho más exagerada: se afirmaba que comer zanahorias mejoraba automáticamente la vista de cualquier persona.
El origen del mito: propaganda en plena guerra
La popularización mundial de este mito tiene mucho menos que ver con la nutrición y más con la guerra, concretamente la Segunda Guerra Mundial. Durante los años 40, Reino Unido sufría constantes bombardeos nocturnos por parte de la aviación nazi. Sin embargo, la Royal Air Force británica comenzó a conseguir algo inaudito: detectar y derribar aviones enemigos en plena oscuridad con una precisión inusual.
El verdadero motivo era secreto: los británicos habían desarrollado un avanzado sistema de radar aéreo llamado Airborne Interception Radar. Revelar públicamente esta información le podría dar ventaja al ejército alemán, por lo que el gobierno británico buscó otra explicación. Aquí entraron en juego las zanahorias.
Las autoridades británicas comenzaron a difundir que el éxito de los pilotos británicos se debía a que consumían grandes cantidades de zanahorias para poder mejorar su visión nocturna. Unos de los ejemplos más conocidos fue el piloto John Cunningham, apodado “Cat’s eyes”, cuya habilidad para detectar aviones enemigos en la oscuridad se atribuyó públicamente a su dieta rica en zanahorias.
Su campaña fue un completo éxito. La estrategia británica funcionó por diferentes motivos. Por un lado, ayudaba a ocultar el uso del radar. Pero además, tenía otra ventaja importante: fomentaba el consumo de zanahorias en una época de racionamiento alimentario.
Durante la guerra escaseaban muchos alimentos básicos, pero las zanahorias eran baratas, accesibles y fáciles de cultivar. El gobierno británico aprovechó esa circunstancia para lanzar campañas masivas animando a la población a consumirlas. Incluso crearon personajes propagandísticos, carteles informativos y recetas populares basadas en zanahorias para fomentar su consumo. Esta idea caló tan profundamente que sobrevivió mucho más allá del final de la guerra.
¿Las zanahorias mejoran la vista o no?
Si una persona tiene déficit de vitamina A, aumentar su consumo puede mejorar problemas visuales relacionados con esta carencia. De hecho, la deficiencia severa de vitamina A sigue siendo una causa importante de ceguera en algunas regiones del mundo. Pero en una persona sana y bien alimentada, comer más zanahorias de las necesarias no va a hacer que se vea mejor ni tampoco evitará problemas como miopía, astigmatismo o presbicia.
Los especialistas insisten en esto constantemente: las zanahorias ayudan al mantenimiento normal de la visión, pero no tienen poderes milagrosos. Es decir, aportan nutrientes beneficiosos para la salud ocular, igual que otros alimentos ricos en antioxidantes y vitaminas, pero no funcionan como una especie de superalimento ocular.
El mito sobrevivió porque era “medio verdad”
La razón por la que la idea de que las zanahorias mejoran la vista ha conseguido mantenerse viva durante tantas décadas tiene que ver con algo muy concreto: no era del todo una mentira.
En este caso, sí que existe una conexión clara entre las zanahorias y la salud ocular. Las zanahorias contienen betacarotenos, que el cuerpo transforma en vitamina A, y esta vitamina resulta esencial para el funcionamiento correcto de la retina y para la visión en condiciones de poca luz.
El problema es que esa realidad nutricional acabó siendo una afirmación mucho más rotunda y fácil de recordar. Ahí fue donde el mensaje empezó a distorsionarse. La ciencia actual deja claro que la vitamina A ayuda a mantener la visión normal, pero no convierte automáticamente a alguien en una persona con mejor agudeza visual ni tampoco evita problemas como la miopía o el astigmatismo.

