Así ha cambiado de bando la Alemania comunista que ahora vota mayoritariamente a la ultraderecha

Casi cuatro décadas después de la caída del muro de Berlín, la antigua República Democrática de Alemania (RDA) ha completado su giro ideológico para situarse en el extremo opuesto del espectro político. Haciendo realidad la máxima que aproxima a los extremos, los votantes de los antiguos lander comunistas se han decantado mayoritariamente por el partido ultraderechista y ultranacionalista de Alternativa por Alemania (AfD), la segunda formación en voto en la elecciones federales de este domingo. Por el camino se han quedado los dos billones de euros que una universidad germana calculó que costó la reunificación que buscaba equiparar e igualar a ambas sociedades posbélicas. Informa en el vídeo Belén Palancar.

El partido de Alice Weidel, candidata de AfD, ha teñido de celeste medio mapa de Alemania. Su color es ahora predominante de norte a sur y de este a oeste en los antiguos estados que conformaron la RDA tras el fin de la II Guerra Mundial y el reparto del país entre Estados Unidos y Rusia, Brandeburgo, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Sajonia, Alta Sajonia y Turingia. Los de Weidel también han logrado ser mayoritarios en una de los tres departamentos en los que se divide el colegio electoral de Berlín, precisamente el que correspondía al lado comunista.

La frustración rural en el este de Alemania impulsa el voto a la ultraderecha

Con un 38,5 % de los votos en los estados federados orientales de Turingia, un 37,3 % en Sajonia, un 37,1 % en Alta Sajonia, un 35 % en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y un 32,5 % en Brandeburgo, la AfD relegó a los partidos tradicionales y sentó las bases para su gran resultado electoral del 20,8 % en toda Alemania.

La AfD se impuso además en 45 de 48 circunscripciones electorales en esas regiones y los únicos candidatos a un mandato directo que lograron imponerse a los de AfD fueron el todavía canciller Olaf Scholz en Potsdam, el exprimer ministro de Turingia, el político de La Izquierda, Bodo Ramelow, en Erfurt-Weimar, y Sören Pellmann, también de La Izquierda, en Leipzig.

"Sin duda todos los que aman la libertad en este país no pudieron dormir bien anoche tras ver todo el mapa del este de Alemania pintado de azul", dijo la todavía ministra de Exteriores, Annalena Baerbock.

Incluso en Berlín, donde el partido más votado fue La Izquierda con un 19 %, la AfD logró imponerse en la circunscripción Marzahn-Hellersdorf, una zona con gran porcentaje de población ruso-alemana.

Los resultados confirman una tendencia que se había observado en las últimas elecciones europeas así como en los comicios regionales de otoño en Turingia, Sajonia y Brandeburgo.

Las razones de ese fenómeno son varias, según Elmar Brähler, de la Universidad de Leipzig, director de un estudio sobre el pensamiento autoritario y de extrema derecha en Alemania.

En parte, según declaró a la revista Vorwärts (Adelante), es consecuencia de que el este de Alemania, tras la reunificación en 1990, perdió parte de su población. "Se quedaron los que en parte tenían posiciones autoritarias o incluso de extrema derecha", dijo.

El abandono rural de las regiones de la antigua RDA impulsa a la AfD

Por otro lado, muchos de los problemas estructurales que tiene Alemania -como escasez de médicos o carencias en la infraestructura- se sienten con especial fuerza en el este y sobre todo en las zonas rurales, lo que favorece el voto de protesta por AfD.

El historiador alemán Ilko-Sascha Kowalczuk, especialista en la historia de la RDA, ve un caldo de cultivo del éxito de la AfD en la frustración de muchas esperanzas que hubo tras la reunificación.

"Cuando se produjo la reunificación en 1990, hubo una promesa central hecha por el Gobierno federal de entonces y por todos los políticos alemanes. Se dijo: 'en 3 ó 5 años, ustedes, como alemanes del este, estarán tan bien como sus hermanos y hermanas de Hamburgo o Múnich'", manifestó Kowalczuk en una entrevista con EFE.

"Esa es una promesa que nunca se cumplió, ni siquiera hoy se cumple a pesar de que Alemania del Este es una región muy próspera", explicó.

Otra razón, que suele ser señalada por muchos expertos, es que la vinculación de los ciudadanos en el este con uno u otro partido es menos fuerte que en el oeste, por lo que AfD le resulta más fácil quitarle votantes a otras formaciones.

Hasta ahora, las formaciones políticas alemanas han conseguido mantener el cordón sanitario en torno a AfD, partido considerado parcialmente como "extremista de derechas" por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, nombre que reciben aquí los servicios de inteligencia del Ministerio del Interior.

Pese a sus resultados en elecciones regionales en el este alemán -AfD ganó en los comicios en Turingia y fue segunda fuerza en Sajonia y Brandeburgo en los comicios celebrados allí el pasado septiembre-, no ha entrado en ningún Gobierno regional.

La CDU y su candidato a la cancillería mantienen el cordón sanitario a la AfD

Tino Chrupalla, copresidente del partido, sostuvo este lunes en conferencia de prensa que los resultados muestran que al menos en el este de Alemania los electores no quieren el cordón sanitario que él ha calificado innumerables veces de "antidemocrático".

El ganador de las elecciones, Friedrich Merz, ha reiterado la vigencia del cordón sanitario y que su partido, la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), está comprometido con él a través de una resolución de un congreso de la formación que sigue teniendo validez.

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