Nora aprendió a signar para comunicarse con sus abuelos: "Mi abuela me enseñó su lengua de forma natural"
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BilbaoNora es una niña de 11 años, de Bilbao, oyente, que forma parte de la comunidad sorda y que sabe comunicarse en lengua de signos. A pesar de su corta edad lleva tiempo enseñando a signar, a través de las redes sociales, pero ella sueña en grande y querría que esta lengua oficial pudiera aprenderse en todas las escuelas de España para "que el mundo sea más accesible para todos" y "romper las barreras de comunicación a las que se enfrentan a diario las personas sordas". Según la OMS, la discapacidad auditiva en 2050 podría afectar a una de cada diez personas en todo el mundo.
Así, la pequeña bilbaína se ha convertido en el rostro del movimiento ‘Signos que cambian el mundo' y que lucha porque se cumpla en España la Ley 27/2007 y que se imparta la Lengua de Signos en todos los colegios.
Ni Rubén ni Nagore son sordos, tampoco sus tres hijos y, a pesar de todo, a sus 11, 9 y 6 años, respectivamente, todos ellos saben comunicarse en lengua de signos. Esta familia bilbaína tuvo claro, desde que nacieron sus pequeños, que querían “que aprendieran a signar” y así poder comunicarse con su abuela paterna, María Jesús, que ella sí, es sorda al igual que lo era su marido. “Mi marido aprendió antes a signar que a hablar”, relata Nagore que lamenta que “en muchos casos, la transmisión de la lengua de signos no llega a los nietos” y se frena en los hijos criados por padres sordos, a los que se conoce como CODA.
Nora no recuerda como aprendió la lengua de signos, pero sí que se la enseñaba "de manera natural mi abuela, porque es su lengua materna" y que "mis padres me decían la palabra oralmente y a la vez en signo y así, poco a poco, la fui adquiriendo, al igual que otros niños aprenden inglés y castellano".
La Lengua de Signos tiene su estructura y gramática propia, como cualquier otra lengua oficial, y a pesar de que Nora signa con soltura reconoce que para ella "lo más complicado son los clasificadores, que son configuraciones manuales específicas que representan formas, tamaños objetos y da naturalidad a la lengua".
'Profe' Nora y la "lengua mágica"
En casa de esta familia bilbaína todos signan, pero solo la pequeña Nora lo hace de puertas para afuera. A sus 11 añitos, lleva ya tres enseñando a otros niños, “esta lengua mágica”, reconocida oficialmente, y que es con la que se comunican las personas sordas, “su lengua natural”. La misma con la que ella y su abuela charlan “usando las manos”.
Su desparpajo y naturalidad ante la cámara, a pesar de ser “una niña bastante tímida”, se ha ganado el cariño de sus seguidores que no se pierden sus publicaciones y se refieren a ella como “profe Nora”, un apelativo que ella recoge con mimo de sus “alumnos”. Los hay de todas las edades, desde una trabajadora de un supermercado que tiene una clienta sorda y quiere poder comunicarse con ella, a un médico que desea atender a un paciente con discapacidad auditiva signando, pero Nora admite que los niños aprenden "más rápido" que los adultos porque lo hacen "sin preocuparse de hacerlo perfecto".
La pequeña bilbaína, más allá de dar sus particulares clases de lengua de signos en redes, ha participado en el programa de televisión 'Got Talent', cantando en lengua de signos para su abuela; y hasta ha doblado un cuento infantil. "Llevarlas a cabo ha sido super bonito y ojalá surjan más para seguir dando visibilidad a esta lengua". Sin embargo, nada desvía a Nora de su "gran sueño", ese que le ha llevado a unirse a la campaña del movimiento ‘Signos que cambian el mundo’, abanderada por el activista sordo Marcos Lechet. "Quiero que pueda aprenderse en todos los colegios", porque "es necesaria para la inclusión, la integración social y romper las barreras de comunicación con las que las personas sordas se enfrentan a diario", concluye.

