En los últimos años, la Formación Profesional en España ha experimentado una transformación bastante notable, debido a su alta empleabilidad. Esta formación ha ido adaptándose a las demandas del mercado laboral y está ofreciendo alternativas educativas más flexibles.
Recientemente, el Ministerio de Educación ha propuesto una modificación en los requisitos de acceso a los ciclos formativos de grado medio y superior que ha sido aprobada por el Consejo de Ministros. Este cambio tiene como objetivo ampliar las oportunidades formativas para aquellas personas que, a pesar de no poseer las titulaciones académicas tradicionales, sí que demuestren competencias básicas en ciertas áreas relevantes.
Según esta nueva propuesta por parte del Ministerio de Educación, a partir del próximo curso académico, será suficiente acreditar un nivel mínimo en lengua castellana, matemáticas y competencias digitales para poder acceder a la Formación Profesional. Esta medida quiere conseguir que más de diez millones de personas que poseen las habilidades necesarias para cursar con éxito estos estudios, pero que no cuentan con las titulaciones académicas requeridas anteriormente, puedan tener la oportunidad de cursar un grado medio o superior.
Con esta iniciativa se pretende elevar el nivel formativo de la población adulta que, por distintas razones, no pudo o no quiso completar su educación formal pero ha adquirido competencias a través de la experiencia laboral o formación no reglada. De esta manera, se pretende mejorar las oportunidades de estas personas en el ámbito laboral y responder a la creciente demanda de profesionales cualificados en distintos sectores.
La Formación Profesional ha ganado mucho protagonismo en nuestro país posicionándose como una vía educativa que combina la teoría con la práctica, poniendo el foco de su metodología en en las necesidades del mercado laboral. No obstante, una parte de la población adulta se ha visto excluida de estas oportunidades debido a la falta de titulaciones académicas formales. Reconociendo y validando las competencias adquiridas por vías no formales, se puede promover una educación más inclusiva y se potencia la empleabilidad de estos individuos.
Las competencias a evaluar con esta modificación de los requisitos de acceso a los ciclos formativos, serán lengua castellana, matemáticas y digitalización. Esto, como ya hemos mencionado, podrá facilitar el acceso a una mayor cantidad de personas que desean emprender su camino en la Formación Profesional. Los detalles específicos del procedimiento aún están en desarrollo. Las evaluaciones de estas áreas podrían incluir pruebas estandarizadas, presentación de certificados de cursos realizados o alguna acreditación de experiencia laboral relevante.
Esta nueva normativa establece que el proceso de acceso a la Formación Profesional estará compuesto por tres fases esenciales: inscripción, evaluación y acreditación. Los alumnos que sean capaces de superar estas pruebas, podrán acceder a programas formativos en sectores como la tecnología, la sanidad o el comercio, los cuales presentan unas altas tasas de empleabilidad.
Con este nuevo sistema de acreditación y los cambios en la normativa vigente, la Formación Profesional se posiciona como la opción educativa más accesible y adaptada a las demandas del mercado laboral. Hay que tener en cuenta que la Formación Profesional en España tiene una tasa de empleabilidad muy alta, es superior al 70% al acabar los estudios.
Estas pruebas se llevarán a cabo en centros públicos de educación para personas adultas, centros de Formación Profesional o entidades colaboradoras autorizadas por cada Comunidad Autónoma.
Con esta nueva medida que se une a los requisitos que ya estaban establecidos para acceder a esta formación, y que dependiendo del nivel de la misma, varían ligeramente:
Hay que tener en cuenta que el 10-20% de las plazas de Formación Profesional de grado medio o superior están reservadas para aquellas personas que quieran entrar a través de esta prueba de acceso.
Con la implementación de este nuevo requisito de acceso, se promete democratizar aún más el acceso a la Formación Profesional en nuestro país. De esta manera, se tiene como prioridad contribuir con el desarrollo profesional y personal de miles de personas y así, poder formar a un mayor número de profesionales cualificados dispuestos a entrar en el mundo laboral.