La petición desesperada de una madre por hacer la vida de su hijo más accesible: el ayuntamiento le responde

Hugo necesita una rampa para entrar y salir de casa

Dentro de poco Hugo cumplirá 10 años. Demasiado pequeño para tantas complicaciones. Porque su vida no ha sido fácil desde que nació. Sus primeros siete meses los pasó ingresado entre quirófanos y camas de UCI. Todo a causa de una hidrocefalia que fue causando otro tipo de problemas, y que le han llevado a ser hoy una persona totalmente dependiente.

"Es un niño muy listo, con una memoria admirable", dice Gema, su madre. Ella ha dejado a un lado su vida para dedicársela por completo a Hugo. Viven en Calañas, un municipio de Huelva, y desde allí recorre hasta 3 veces por semana los más de 120 kilómetros que le separan a Sevilla. En el aljarafe sevillano el pequeño recibe terapia, "no tiene movilidad en la parte derecha y eso hay que trabajarlo", asegura.

Por motivos personales, Gema afronta sola todos los gastos y esfuerzos que acarrea su hijo. No trabaja, no puede permitirse dejarlo solo, y los abuelos ayudan como pueden. Todo esto forma parte del contexto de su historia y de cómo un simple hecho puede cambiarles la vida: una rampa.

La rampa de la discordia

Hugo camina con andador. Una especie de "taca-taca" adaptado a su cuerpo en el que se puede dejar caer si se cansa. El problema es que en su vivienda había dos escalones para poder entrar. "He estado luchando para que le pongan una rampa de acceso, pero desde el Ayuntamiento me dijeron que ellos no tienen ni presupuesto ni la obligación de hacerlo".

Así que decidió informarse de todo y, tras un año y medio de idas y venidas, contrató la obra por su cuenta: "Necesitaba un acceso digno y sin barreras arquitectónicas para mi hijo". Asegura que ha seguido todas las indicaciones que el Ayuntamiento le dio para poder hacerlo y ha costeado de su propio bolsillo los más de 6.000 euros de los trabajos.

El problema ha llegado una vez terminada. Según la normativa que le facilitaron, "la rampa debe estar cerrada lateralmente por muros, paramentos laterales, barandillas o antepecho". Gema decidió cerrarla con un muro, que era más económico que la barandilla, y además "sentía que mi hijo estaría más resguardado".

Pocos días después, y por una denuncia anónima, el Ayuntamiento le ordena que la quite. "A raíz de esta queja que no entiendo, porque realmente no molesta a nadie, se me exige que tire el muro". Esto supondrá un sobrecoste, no solo por el derribo, sino por la colocación de la barandilla en cuestión.

"No he incumplido ninguna norma, hemos respetado las medidas y la hemos pintado de blanco para que rompiera la estética de la fachada", asegura preocupada porque no puede permitirse más gastos.

La respuesta del Ayuntamiento

Por su parte, el Ayuntamiento de Calañas explica a Informativos Telecinco que tras comprobar la ejecución de las obras realizadas, "no se adaptan a lo indicado en las reuniones previas". Por ello, han procedido a "dictar resolución de paralización de las obras con el fin de que se proceda a llevar a cabo las correcciones necesarias para que se ajusten a lo acordado".

De esta forma, concluyen explicando que "en ningún momento se pretende la demolición de la rampa de acceso a la vivienda particular, sino que la misma se ajuste a lo acordado con este Ayuntamiento".

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