Un año más el mejor torrezno del mundo se hace en España. No podía ser de otra forma, ya que si hay un torrezno reconocido a lo largo y ancho del planeta no es otro que el de Soria, que hace unos meses logró la Indicación Geográfica Protegida (IGP). No obstante, y aunque puedas pensar que ahí se hace el mejor, que no hay duda de que vas a degustar unos exquisitos, el mejor torrezno recién cocinado del mundo se prepara en Zaragoza, en el Café Chicago, que por segundo año consecutivo se ha llevado el galardón y lo convierten en un auténtico referente.
El bar Café Chicago está regentado en la actualidad por los hermanos Jose María y Juan Carlos Calvo en Zaragoza (calle Batalla de Bailén, 1). Lejos de dormirse en los laureles, los dos han seguido trabajando el torrezno con el mismo cariño de siempre, lo que los ha llevado a revalidar el título de mejor torrezno del mundo.
Tampoco es de extrañar, ya que Café Chicago lleva alrededor de 50 años siendo un punto de encuentro en la capital aragonesa para todo amante de la gastronomía tradicional y ahora también para todo el que quiera degustar el mejor torrezno. En el bar lo sirven bien fileteado y cada ración pesa de 350 a 400 gramos aproximadamente. Todo ello por un precio de siete euros.
La magia de este torrezno es que los hermanos Calvo han conseguido el punto perfecto en el que le dan el crujiente ideal por fuera, pero mantienen la textura tierna y la jugosidad por dentro. Una combinación, sumada a su sabor, que es capaz de conquistar a cualquier paladar y que ha hecho de este torrezno el mejor del mundo en 2024 y en 2025.
Precisamente Juan Carlos Calvo nos explicaba qué debe tener un buen torrezno. En el vídeo el cocinero nos da todas las claves para ello, pero un punto fundamental para lograrlo es que el torrezno debe ser de denominación de origen y con la garantía de Soria y, además, nos adelanta que no debe estar muy frito, en contra de lo que muchas veces se piensa.
¿Y qué hace al torrezno de Café Chicago tan especial hasta el punto de convertirlo en el mejor del mundo? “Es el cariño con el que lo hacemos”, nos cuenta Calvo. Pero también tiene mucho que ver el trato que le dan al producto cuando llega a sus manos y el proceso por el que pasa hasta que se lo sirven a un comensal al que se le hace la boca agua ante tal manjar de la gastronomía española. “El torrezno está vivo y hay que quererlo mucho para que la gente disfrute”, sentencia el cocinero. Pues ya sabes donde puedes disfrutarlo al completo.
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