Las empleadas que acusan a Julio Iglesias eran obligadas a realizarse pruebas de transmisión sexual, test de embarazo y revisiones ginecológicas
Entre otras de las normas a las que las empleadas eran sometidas era al control de la menstruación y no podían tener novio
Julio Iglesias y las tres razones para denunciarlo por agresión sexual, según las dos exempleadas
Los detalles sobre las denuncias de agresión sexual por parte del cantante Julio Iglesias a varias de sus empleadas se van conociendo después de que saliese a la luz el escándalo. Las propias víctimas han presentado numerosas pruebas donde muestran los análisis médicos a los que se veían obligadas a someterse para posteriormente cometer el abuso.
El cantante, supuestamente, obligaba a sus empleadas a pruebas médicas como revisiones ginecológicas, test de embarazo y exámenes para detectar enfermedades de transmisión sexual, como VIH, hepatitis o clamidia, entre otras.
Julio “nos mandó a las chicas al ginecólogo y hacernos examen general. Había 10 o 12 chicas. Allí nos hicieron todo, el ginecólogo nos chequeó todo. Solo a las chicas”, recoge elDiario.es del testimonio de Rebeca, una de las exempleadas.
“Me hicieron pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Nos hicieron ecografías y pruebas de sangre para ver si teníamos algún tipo de enfermedad. No me pareció normal”, contaba Carolina, otras de las víctimas en el citado medio y asegura que nunca antes le habían solicitado ese tipo de pruebas.
Entre otras de las normas a las que las empleadas eran sometidas era al control de la menstruación y no podían tener novio.
Las extrabajadoras han aportado documentos laborales, fotografías, grabaciones, mensajes de WhatsApp, registros de llamadas y solicitudes de permisos migratorios de Julio Iglesias al Gobierno de España, de Bahamas y de República Dominicana.
Los hechos habrían ocurrido en las casas de Julio Iglesias en República Dominicana, Bahamas y España. Una de las mujeres era empleada del hogar y la otra fisioterapeuta.
"La casita del terror"
El relato de ambas describe agresiones sexuales como penetraciones sin consentimiento, bofetadas, vejaciones y humillaciones laborales sistemáticas a ellas y a otras empleadas.
Una de las mujeres se refiere a la residencia del cantante en Punta Cana, en República Dominicana, como “la casita del terror”, donde el cantante (con 77 años cuando sucedieron los hechos) pasa parte del tiempo.
Que ninguna mujer "vuelva a sufrir este tipo de abusos"
El propósito de la otra denunciante «es que ninguna mujer vuelva a sufrir este tipo de abusos por parte de él. Quiero llevar el mensaje de que las mujeres somos víctimas y sobrevivientes, no victimarias ni culpables”.
De acuerdo con los testimonios, añade Amnistía Internacional en su comunicado, "sus experiencias podrían presentar similitudes con las de otras mujeres de América del Sur y del Caribe que habrían trabajado para el denunciado".
Tras conocer los hechos, la organización de derechos humanos Amnistía Internacional España ha decidido apoyar a las denunciantes y solicita que se investigue.